miércoles, 14 de febrero de 2007

¿Qué nos han dado los Romanos?

Me parece curioso seguir viendo gente detrás de las banderas. Gente que las lava y las pliega. Gente que las besa y las cuelga. Gente sobre la que reposa esa bandera por la que juró morir.

No quiero caer en la apología de nada, ni en el antinosequé, pero me sigue sorprendiendo el absurdo profundo incondicional amor por dicho objeto.

El ser humano ha sido capaz de inventar la vacuna, el avión, la música, la cama,... y la bandera. Como decía el gran John Cleese en La vida de Brian, pero ¿Qué nos han dado los Romanos?, bueno, en este caso, ¿Qué nos han dado las banderas? Espero que no me pase como al bueno de John y la gente empiece a enumerar. Confío que no.

La bandera es al colectivo como el orgullo al individuo. La gran diferencia es que el orgullo individual lo tenemos y no podemos deshacernos de él. Las banderas, por el contrario, se crean para simular artificialmente ese orgullo colectivo inexistente. Lo peor, es que el orgullo no suele llevar a nada. O mejor dicho, a nada bueno. Bueno, lo peor de lo peor es que vamos y nos lo creemos. Y nos lo creemos hasta tal punto que somos capaces de dar y quitar la vida por ello.

La bandera soporta y complementa los conceptos de Estado, país, nación, ejército, etc. Conceptos, todos ellos, excluyentes. Y la exclusión lleva a la envidia, a la incomprensión, y estas, al conflicto. Para muestra, sólo hay que coger cualquier libro de historia o ver las noticias en televisión.

Hay banderas de Estados, de países, de equipos deportivos, y muchas más. Hay algunas banderas que se asocian a buenas y a malas causas. Hay banderas que se queman y hay banderas que se veneran. Hay banderas que se crean y hay banderas que se entierran, con aquellos que las defendían. Y hoy en día hay una bandera que mueve casi todo, que no pertenece a ningún Estado, ni país, ni persona, pero por ella mueren cada día miles de personas, sin ni siquiera haberla visto. Esa bandera es el dinero, venerada a lo largo y ancho de esta, nuestra malograda esfera.

Dice una canción de Loquillo y los trogloditas (Piratas):
"He modelado una bandera que, como todas, es para quemar..."

No voy a decir que estoy de acuerdo con estos versos (aunque lo piense). Disculpen los patriotas. O no.

8 comentarios:

Redhan dijo...

Bueno, la verdad es que, desde un punto de vista pragmático y utilitario, las banderas puden tener su nicho.

Primero retrocedamos a tiempo atrás, que supongo que es cuando se inventaron y más se usaban. Yo, como buen siervo, cojo mi guadaña y me voy a la guerra, donde mi buen señor feudal me ha convocado. Llego al campo de batalla y eso está lleno de gente. Es imposible que me entere de donde están los de mi bando! Que hago, empiezo simplemente a matar a diestro y siniestro? Asumo el riesgo de acabar rodeado de gente que no exactamente de mi bando? Pues no señor, miro que grupo tiene mi bandera y voy para allá a encontrarme con mis amigoches. Y así puedo ir a zurrarme como Dios Todopoderoso manda, de manera ordenada.

También, en esos tiempos, era útil para señalar que habías tomado un castillo. Vaya putada entrar en tu castillo y resulta que lo han invadido otros. El fenómeno okupa, pero en plan salvaje. Al menos, así estabas avisado (y el que avisa no es traidor). Ya puestos, también podías fastidiar al enemigo: es como un “ale, ale, ahora lo tengo yo y no tú” (un clásico entre los niños de parvulitos), solo que sin haberte de esforzar y activo las 24 horas del dia.

Evidentemente, existen otras alternativas para lograr todo esto, pero es complicado superar la eficacia a nivel coste-efectividad de un trozo de trapo atado a un palo.

Y a partir de aquí, todo fué cuesta abajo, supongo…aunque fuera por puro condicionamiento Pavloviano. De tanto ver unos colorines lo asocias a cosas buenas o malas a nivel subconsciente. De todos modos, las cosas tampoco han canviado tanto y el lector perspicaz podrá adaptar esta lectura también a la actualidad (sinó, que se lo pregunten a los italianos…).

procsilas dijo...

las banderas son trapos de colores

por eso colecciono impossible flags

y ya lo he dicho por segunda vez!!!

Anónimo dijo...

Es sencillamente una cuestión de marketing. No deja de ser una imagen de marca. Entendiendo por "marca" aquello que uno quiera patrocinar, vender, o sencillamente se sienta orgulloso de ello.

Además, con buen titulo, retornando a los romanos, no deja de ser un estandarte con que reconocer a tu legión. Una marca de identidad como cualquier otra.

Anónimo dijo...

Qué bueno redhan!! jajajj

albatros dijo...

Me gusta tu ironía redhan, pero a ver si alguien te va a tomar en serio. ;)

Estaba pensando que si tenemos problemas de falta de papel en el mundo,... bueno, era sólo una idea.

albatros dijo...

Has provat d'enviar aquesta definició, procsilas, a la wikipedia? Potser te l'accepten.

T'imagines una bandera amb un tall al mig? Seria art, patriotisme o engany?

procsilas dijo...

ja n'hi ha hagut, recorda quan va haver tot el mogollón a Rumania

forat

albatros dijo...

Si és que realment és fa difícil innovar avui dia!