Viendo las noticias no puedo más que indignarme. Dicen que hay 1000000 (¡un millón!) de pisos que sobran. Y como sus precios están muy por encima de lo que la gente está dispuesta a pagar o, más bien, puede pagar, irán bajando hasta un 25% en los próximos tres años.
La vivienda es un derecho básico. Un derecho que debería asegurarse a toda persona. Igual que el pan. Igual que la sanidad. Pero hay gente que tiene la poca vergüenza de comprar pisos para venderlos más caros y hacer negocio. Y los demás lo aceptamos. Porque es legal. ¿Se imaginan que alguien comprase el pan a 1 euro y se lo vendiese a 2? ¿Se imaginan que la sanidad pública fuese okupada por los revendedores y tuviésemos que pagar para poder conseguir cita con nuestro médico? Pues eso mismo es lo que hacen los que negocian con pisos.
Pero ahora ya no comprarán más. Ahora están demasiado caros. Ya no hay negocio. El mercado se ha colapsado y muchos se van a quedar sin su piso y con un alquiler demasiado alto para permitirles ahorrar. Pero tranquilos, en unos años volverá la locura. Y los especuladores volverán con ella. Serán los primeros. Tienen olfato. Como los buitres. Y los que necesiten un piso para ir a vivir tendrán que patrocinar los beneficios de estos. Y mientras tanto, ¡cuidado! porque sobran 10000000 de pisos. ¿Sobran?
Es demencial.
viernes, 19 de diciembre de 2008
jueves, 18 de diciembre de 2008
CINE: Ultimatum a la tierra

Hay un par de normas que no deben olvidarse:
- Nunca, y digo nunca, intentéis reinventar la rueda. Si alguien ya ha hecho algo, si alguien ya ha inventado algo, si alguien ya ha escrito algo, no lo dudéis: No vale la pena repetirlo. Sostenibilidad. Reutilización.
- Si reutilizáis algo que es obra de otro, sobre todo, referenciadlo. Si no, estaréis plagiando o copiando. Dejad claro quién es el autor. Se lo debéis, porque os ha ahorrado trabajo. De bien nacido...
Eso sí, como procsilas no ha visto Disaster movie, no puede comparar con "la peor película del año" (siendo muy generoso).
Conclusión: Las dos normas que os he escrito no sirven para los exámenes. Conste.
Nota: C- (seguro que algún loco de las películas de acción dice "No está tan mal". Pues sí, señor, pues sí)
viernes, 12 de diciembre de 2008
La falta de estudios
Yo no soy de esos que critican el que alguien no tenga estudios. Todo lo contrario. Aquellos que no han tenido la posibilidad de estudiar, en mi opinión, se han visto privados de un arma muy importante. Porque aprender implica conocer. Y cuanto más conoces, cuanto más sabes, más libre eres. Si sólo tienes acceso a una opción tu libertad no es tal. Así que, cada uno es libre (y no siempre) de elegir hasta dónde quiere que llegue su libertad.
Algún día volveré sobre este tema porque realmente me parece muy interesante. Pero de lo que quería hablar hoy es de una noticia que me ha generado una gran pena interior. Porque hace casi un siglo la situación social era muy diferente y sólo unos pocos tenían acceso a la educación superior.
Pues bien, la noticia la genera una persona que en su tiempo tuvo la oportunidad de estudiar derecho, política y economía. Que fue ministro. Que firmó unas cuantas penas de muerte. Que sobrevivió a una transición. Y que suma algunos otros triunfos personales. Bien. Esta persona se ha desmarcado esta semana con la frase: "A los nacionalistas habría que colgarlos de algún sitio".
Dicha frase claramente tiene un problema: es ambigua. De hecho, yo diría más: es muy ambigua. ¿Por qué? Pues está claro: cuando dice "de algún sitio", no deja claro si se refiere a un objeto del que puedan colgar (como por ejemplo, un árbol o una viga) o utilizando como "agarre" una parte del propio cuerpo del nacionalista (por ejemplo, el cuello, o ..., eso, el cuello).
Sorprende ver que una persona con estudios no sea capaz de ser un poco más preciso. Estoy seguro que al señor Fraga le aprobaron derecho, política y economía. Pero surge la sospecha razonable que no aprobó ni lenguaje, ni educación por la ciudadanía, y mucho menos, ética. Vaya lástima.
Algún día volveré sobre este tema porque realmente me parece muy interesante. Pero de lo que quería hablar hoy es de una noticia que me ha generado una gran pena interior. Porque hace casi un siglo la situación social era muy diferente y sólo unos pocos tenían acceso a la educación superior.
Pues bien, la noticia la genera una persona que en su tiempo tuvo la oportunidad de estudiar derecho, política y economía. Que fue ministro. Que firmó unas cuantas penas de muerte. Que sobrevivió a una transición. Y que suma algunos otros triunfos personales. Bien. Esta persona se ha desmarcado esta semana con la frase: "A los nacionalistas habría que colgarlos de algún sitio".
Dicha frase claramente tiene un problema: es ambigua. De hecho, yo diría más: es muy ambigua. ¿Por qué? Pues está claro: cuando dice "de algún sitio", no deja claro si se refiere a un objeto del que puedan colgar (como por ejemplo, un árbol o una viga) o utilizando como "agarre" una parte del propio cuerpo del nacionalista (por ejemplo, el cuello, o ..., eso, el cuello).
Sorprende ver que una persona con estudios no sea capaz de ser un poco más preciso. Estoy seguro que al señor Fraga le aprobaron derecho, política y economía. Pero surge la sospecha razonable que no aprobó ni lenguaje, ni educación por la ciudadanía, y mucho menos, ética. Vaya lástima.
martes, 9 de diciembre de 2008
Los incomprendidos catalanes
De nuevo se repite la historia. Y es que no me digan que los catalanes no son unos incomprendidos. Son un pueblo que no para de dar, y cuando piden, se les echan encima. Son un pueblo al que se le critica todo y al que no se le admite crítica.
Y para muestra un botón. El pasado fin de semana, se levantó la veda contra el político de ERC, Joan Tardà, al cual se le acusa de lanzar proclamas contra la monarquía y en favor de la muerte del monarca.
Pero señores, no le busquen tres pies al gato. Si quieren, increpen directamente a los catalanes, pero Tardà, lo que dijo fue "Mort al Bourbon". Es que Tardà es más de vichí catalán. Entiéndalo.
Y para muestra un botón. El pasado fin de semana, se levantó la veda contra el político de ERC, Joan Tardà, al cual se le acusa de lanzar proclamas contra la monarquía y en favor de la muerte del monarca.
Pero señores, no le busquen tres pies al gato. Si quieren, increpen directamente a los catalanes, pero Tardà, lo que dijo fue "Mort al Bourbon". Es que Tardà es más de vichí catalán. Entiéndalo.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Un inglés, un italiano y un...
En las noticias dicen que el precio de los billetes del transporte público en Barcelona subirá el próximo año. Bien, ¿y esa es la noticia? Nuestro amigo Shannon no estaría muy de acuerdo en que esta se relacione con el concepto "información". Pero bueno, hagamos un esfuerzo y aceptemoslo como tal.
Hace años, viviendo en Londres, solía ir a tomar café cada tarde con compañeros de allí: un finlandés, un marfileño, un alemán, un italiano, un inglés, etc. ¡Vaya!, como en el chiste. Solía el italiano coger, en vez de un sobre de azúcar, tres o cuatro, al azar, para llevárselos a casa. Para los yogures. Un comportamiento muy latino, muy mediterráneo. Pero un día, el inglés, muy británico él, se dio cuenta y le preguntó. Tras la explicación, comenzó la discusión. El inglés lo dejó muy claro: Los precios suben debido a estos comportamientos. Evidentemente, el italiano no estuvo de acuerdo. Para qué seguir.
Volviendo al tema que nos ocupa hoy, y una vez aceptada la magnitud de la tragedia, me pregunto ¿por qué los que se cuelan no dejan de hacerlo? Porque seguramente el precio del billete no tiene una influencia directa absoluta con esta actitud. Simplemente porque uno se siente un poco tonto cuando ve que está pagando y pasan cinco o seis personas a su lado, sin pagar. Claro que igual uno es tonto y lo que tendríamos que hacer sería no pagar nadie. Así, cuando contasen los billetes comprados, verían que el transporte público no es necessario, porque nadie lo usa.
En fin, supongo que estas personas encontrarán buenas excusas para no pagar. Así que, ustedes sabrán... Otro día explicaremos la diferencia entre público y gratuito.
Hace años, viviendo en Londres, solía ir a tomar café cada tarde con compañeros de allí: un finlandés, un marfileño, un alemán, un italiano, un inglés, etc. ¡Vaya!, como en el chiste. Solía el italiano coger, en vez de un sobre de azúcar, tres o cuatro, al azar, para llevárselos a casa. Para los yogures. Un comportamiento muy latino, muy mediterráneo. Pero un día, el inglés, muy británico él, se dio cuenta y le preguntó. Tras la explicación, comenzó la discusión. El inglés lo dejó muy claro: Los precios suben debido a estos comportamientos. Evidentemente, el italiano no estuvo de acuerdo. Para qué seguir.
Volviendo al tema que nos ocupa hoy, y una vez aceptada la magnitud de la tragedia, me pregunto ¿por qué los que se cuelan no dejan de hacerlo? Porque seguramente el precio del billete no tiene una influencia directa absoluta con esta actitud. Simplemente porque uno se siente un poco tonto cuando ve que está pagando y pasan cinco o seis personas a su lado, sin pagar. Claro que igual uno es tonto y lo que tendríamos que hacer sería no pagar nadie. Así, cuando contasen los billetes comprados, verían que el transporte público no es necessario, porque nadie lo usa.
En fin, supongo que estas personas encontrarán buenas excusas para no pagar. Así que, ustedes sabrán... Otro día explicaremos la diferencia entre público y gratuito.
jueves, 27 de noviembre de 2008
LIBRO: Ángeles y Demonios

Dan Brown repite fórmula. Sí, la misma que usó en El código Da Vinci. Una historia supuestamente basada en cierta "investigación", unos personajes bastante vacíos, un estilo muy best seller (osea, nada personal), capítulos cortos que te dejan con una incógnita que descubres en la primera página del siguiente. En fin, una fórmula vacía pero que vende.
En este caso, Brown nos muestra como el experto en simbología, el Dr. Robert Langdon se enfrenta a la lucha entre la ciencia y la religión. Si en el Código Da Vinci, el objetivo era el Opus Dei, en este caso se muestra la lucha entre religión y ciencia. Pero, ¿quiénes son los angeles y quienes los demonios?
Entretenido para aquellos que tengan ganas de no meterse en un libro que les haga pensar. Un buen paréntesis para relajar el "músculo" de la cabeza.
Conclusión: Ni fusión fría, ni leches, ¡antimateria!
Nota: C+ (depende de lo que esperes...)
Spam it all!
No, no, hoy no les voy a hablar de teatro. Bueno, quizás sí. Porque el mundo, realmente, no es más que un teatro. Dramas, comedias y algún que otro musical es lo que nos toca vivir cada día. Hay héroes y hay villanos, hay gente que discute y gente que se dedica al monólogo, hay ratas y hay ratoneras.
Y lo bueno, o quizás lo malo de todo esto, es que no tenemos más remedio que compartir escenario. Estaría bien que, ya que somos bastantes, como mínimo, no nos pisásemos. Pero claro, aquí parece que todos queremos estar sobre la misma baldosa. Sí, aquella que tiene un símbolo de dolar (o quizás de euro) encima. La que más brilla.
Eso no está mal, en esencia. Pero insisto: ¿Es realmente necesario que nos pisemos? ¿Es realmente necesario que busquemos siempre el atajo?
Ya hace unas décadas se habla del concepto de marketing. Y hace unos años se acuñó el término "marketing salvaje". Vamos bien. Pero hace no mucho hemos ido un poco más allá. Y ¿por qué? Pues porque hemos alcanzado un punto en el que aceptamos todo. Y hoy en día tenemos que aguantar no sólo que nos llegue un spam detrás de otro a nuestro correo electrónico, sino que, por si fuese poco, cuando llegamos a casa, nos llaman a diario para vendernos de todo. Además, nuestros teléfonos móviles no dejan de recibir mensajes con propaganda.
Para el correo electrónico tenemos los filtros anti-spam, pero contra el spam telefónico, ¿qué tenemos? ¿Por qué no nos dejar en paz? ¿No entienden que si necesitamos algo, ya llamaremos nosotros?
Por favor, ¡métanse sus ofertas por donde les quepan!
¡Perdón!
Y lo bueno, o quizás lo malo de todo esto, es que no tenemos más remedio que compartir escenario. Estaría bien que, ya que somos bastantes, como mínimo, no nos pisásemos. Pero claro, aquí parece que todos queremos estar sobre la misma baldosa. Sí, aquella que tiene un símbolo de dolar (o quizás de euro) encima. La que más brilla.
Eso no está mal, en esencia. Pero insisto: ¿Es realmente necesario que nos pisemos? ¿Es realmente necesario que busquemos siempre el atajo?
Ya hace unas décadas se habla del concepto de marketing. Y hace unos años se acuñó el término "marketing salvaje". Vamos bien. Pero hace no mucho hemos ido un poco más allá. Y ¿por qué? Pues porque hemos alcanzado un punto en el que aceptamos todo. Y hoy en día tenemos que aguantar no sólo que nos llegue un spam detrás de otro a nuestro correo electrónico, sino que, por si fuese poco, cuando llegamos a casa, nos llaman a diario para vendernos de todo. Además, nuestros teléfonos móviles no dejan de recibir mensajes con propaganda.
Para el correo electrónico tenemos los filtros anti-spam, pero contra el spam telefónico, ¿qué tenemos? ¿Por qué no nos dejar en paz? ¿No entienden que si necesitamos algo, ya llamaremos nosotros?
Por favor, ¡métanse sus ofertas por donde les quepan!
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