jueves, 1 de marzo de 2007

MÚSICA: Yann Tiersen On tour 2006


Virtuosos como monsieur Tiersen hacen que valga la pena irse a dormir tarde un día entre semana; acabar con dolor de espalda por no poder ponerse en fila cero y tener que agacharse; o incluso, viajar a Barcelona desde Francia.

Bien, yo no viajé desde Francia (hubo unos cuantos que sí), pero sí que estuve un poco encorvado (culpa de mi altura) para poder ver cómo Tiersen iba cambiando de instrumentos, de tempos, de tipo de canción. Y valió la pena, sin duda, valió la pena, sin duda, sin duda. Este hombre es capaz de tocarlo todo, viola, violín, guitarra, xilófono, y un largo etcétera. No os imagináis lo que llegó a trabajar el asistente que le cambiaba el instrumento entre canción y canción. ¡Eso es ganarse el sueldo!

Tiersen, bien conocido por componer las refrescantes parisinas melodías que acompañan a la dulce Amelie, escribe con precisión deliciosa. Así, sus melodías, a veces de suma sencillez, llenan el ambiente y te tele-transportan. Impresiona. Impresiona mucho.

¡Y cómo interpreta! Callando a la audiencia al tocar en lento, largo o lentissimo, y elevando adrenalinas al subir a vivo, allegrisimo o incluso prestissimo. ¡Pobre violín! ¡Pobre guitarra! ¡Pobre adrenalina!

Sonidos de todos los colores, experimentos varios, al límite, el guitarrista tocando con una taladradora sobre las pastillas. Magistrales los sonidos que inevitablemente recuerdan las calles y los cafés de París. Algunos cambios de tempo deliciosos, aunque otros demasiado bruscos para mi gusto. En fin, aportando muchas cosas, sin duda.

Conclusión: Erizados estuvimos, en ciertos momentos. Emocionados en otros. Merci beaucoup. Nos volveremos a ver, sin duda.

Nota: A (escuchen los discos y juzguen)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuánto entusiasmo al descubrir música.

Me he pasado por este blog y he topado con una groupie.

Entraste en el camerino y te agachaste-por tu altura- aún más y él tocó aún prestisísimo y mejor?

http://larevolucion.blogspot.es

albatros dijo...

Supongo que tanto entusiasmo es, efectivamente, por el descubrimiento, ya que hasta hace poco no sabía nada de Tiersen.

Eso sí, podéis creerme que no me pasé por el camerino. No digas eso, que luego hay rumores infundados, y un@, tiene un nombre, aunque anónimo.