domingo, 15 de febrero de 2009

¿Y ahora qué?

Hace casi cien años, los padres (que hoy día son bisabuelos, como mínimo) vivieron una dura guerra, y una peor aun (especialmente para algunos) posguerra. Los hubo que pasaron hambre, y muchas miserias. Los hubo que no podían ofrecer mucho a sus familias. Posiblemente, esto creó un sentimiento que parece que se ha convertido en herencia generacional. Yo, personalmente, se lo he oído decir a mis padres, a mis abuelos, y a los padres de mis amigos, entre otros. Todos ellos dicen: "quiero que mis hijos tengan más de lo que yo he tenido". Tiene lógica.

Hace cuatro días que el gobierno por fin se ha atrevido a decir la palabra clave. Ahora ya es oficial. La crisis nos envuelve. Y los padres que se prometieron dar más a sus hijos, no lo van a tener fácil. Ahora bien, igual la crisis nos hace un favor a todos y nos permite parar y reflexionar. Igual por fin entendemos la dichosa frase. Porque ahora no se va a poder seguir comprando consolas, televisores con pantalla plana, videojuegos, etc. para que los niños estén entretenidos. No se va a poder ir a esquiar, o a la playa cada fin de semana. Creo que se va a necesitar echar imaginación al tema.

Con el tiempo, con las generaciones, parece que los padres han ido cambiando el pasar el tiempo con sus hijos, el darles parte de ellos mismos, por darles más y más bienes materiales. Mal cambio. No es eso lo que dice la frase original. En todo caso, la actual interpretación tendría razón de ser hace cien años. Pero ahora ya no. Hay que darles otras cosas. No les incorporemos tan pronto al capitalismo salvaje. Hagamosles, como mínimo, ese favor.

En fin, no me quejaré nunca de lo que me dieron mis padres, que fue mucho. Muchísimo. Eso sí, a mis hijos, espero poder darles algo que yo no he tenido: hermanos. A parte de muchas otras cosas, por supuesto. ;)

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Quiero que mis hijos tengan hermanos. Quiero que tengan un padre que les quiera y les cuide, quiero que pasen muchas tardes jugando con los dos. Quiero que puedan contarme sus problemas, pequeños y grandes, hacer con ellos los deberes, enseñarles a estudiar, a nadar, a bajar por la nieve en un trineo de plástico. Quiero muchas cosas para ellos que yo no tuve, y casi ninguna de ellas cuesta dinero.
Arya

Raquel dijo...

Totalmente de acuedo. Yo soy mami de una princesita de casi 4 años y ahora estoy a puntito de recibir a otra. Siempre dije que quería que mis hijos supieran lo que es tener hermanos y siempre he dicho que está muy bien darles lo que uno no ha tenido pero siempre sin olvidarnos de darles lo que SÍ hemos tenido. Amor, educación, imaginación... Ah ! Y sentido del humor. Que no falte, por favor !!!!

albatros dijo...

:_)

Por vuestras palabras, no me cabe duda que vuestros hijos tienen o tendrán mucho más de lo que necesitan para ser felices, que es lo importante. Por que a veces, lo difícil es saber qué es lo importante. Y vosotras lo tenéis muy claro.

Raquel dijo...

Pues claro Albatros !!! Yo lo que quiero es que mi hija sea guapa. : )

albatros dijo...

:D

Creo que eso lo queremos todos, pero la genética manda. Espero que los míos no salgan de color naranja. :(

Carme dijo...

pues lo de guapa...con matices. Es mejor que sea "normal" hasta que sea suficientemente mayor como para asumirlo. Las "guapas" adolescentes de mi época acabaron embarazadas muy jóvenes, o casadas con el "cani" de turno. Las empollonas y repelentes, poco presumidas, mejoramos con los años ;-)

albatros dijo...

:D Si Carme, es cierto que hay que encontrar un punto de equilibrio. El tema del "cani" de turno me ha hecho que me suba un escalofrío por la espalda...