jueves, 30 de abril de 2009

"Ass" és ment

En la empresa en la que trabajo han decidido que algunos de los trabajadores sigamos un programa de liderazgo. La idea es definir las competencias que debe tener un líder de dicha empresa, analizar a los supuestos, y formarles en las competencias de que carecen.

Si una cosa tengo clara es que yo no soy un líder, pero eso sí, soy muy obediente. Así que ayer por la mañana, a las 8:00h de la ídem estaba puntual en el punto de encuentro. Supongo que por mi naturaleza, más bien positiva, esperaba pasarlo bien y sacar alguna cosa del tema. No sabía el qué, pero algo sacaría.

El assessment consiste en una serie de dinámicas (que no contaré) que permiten a los organizadores observar las actitudes y reacciones de los participantes ante situaciones diversas. Con estas observaciones se completa el análisis que he mencionado anteriormente.

Me he entretenido bastante con las dinámicas y he podido ver como funcionamos las personas, tanto individualmente como en grupo. He visto la evolución. Una rápida y sorprendente evolución, ya que sólo eran dos días. Pero vuelvo a casa, y me parece que haya pasado una semana. No se si la experiencia me habrá cambiado. Lo que sí que se es que espero con ansia el retorno que me harán. Nos suele gustar autoanalizarnos, pero creo que es mucho más interesante que nos analicen. Paciencia.

13 comentarios:

arya dijo...

sobre el liderazgo y el autoengaño, hay un libro que leí por primera vez hace años, y de vez en cuando releo. Se llama "La Caja" (nada que ver con el programa basura de la tele): http://www.gestiopolis.com/canales5/ger/ellibro.htm

muy recomendable!

albatros dijo...

Será cuestión de echarle un vistazo. Se agradece la recomendación.

Dobo reconocer que he pensado en el programa de televisión. :(

Anónimo dijo...

Pues yo no sirvo de líder, por muy rollo dominatrix y ex-gótica que haya sido/"pretendido ir de" hace unos años.

De todas formas... anda que no fastidia haber estudiado sociología o psicología para terminar haciendo estrategias de ese tipo en recursos humanos (que no es mi caso porque a mí me gusta demasiado tocar la lira y he estudiado una carrera bastante poco práctica en el mundo empresarial).

Eva.

albatros dijo...

:) Cuidado con los comentarios que haces, Eva, que puedes levantar algunas pasiones ocultas. :D

Es cierto lo que dices, pero hasta cierto punto, porque los que estaban trabajando, te aseguro que se lo estaban pasando muy bien. Y me atrevo a decir que, encima, no cobran mal del todo. Eso sí, el tema de la provocación se les nota que lo han trabajado bastante. Lo hacen muy bien.

arya dijo...

pideselo a Redhan, lo tiene en la mesa delante del sofá ;-)

albatros dijo...

:) Es lo que tenía en mente. Gracias, arya. ;)

Redhan dijo...

Ah...¿Realmente está en delate de mi sofa?

De hecho, yo no me lo he leido. Los libros de autoayuda me suenan un poco a cuento chino que no van a ninguna parte. En este en concreto, después de todo, el escritor no puede garantizar que no es él mismo el que está dentro de la caja y todo lo que explica son alucinaciones.

PD: Menos los de Diblert. Esos sí que son sabios...

albatros dijo...

Redhan, de libros de autoayuda podemos hablar otro día, si te parece bien. Se me ocurre un título como "Cómo escribir libros de autoayuda que puedan ayudarte a ti mismo". Los meta-libros-de-auto-ayuda, vamos.

arya dijo...

Completamente de acuerdo con la opinión de Redhan sobre los libros de autoayuda. Ahora bien, este libro (La Caja) está escrito por una empresa de consultoría y formación empresarial (Arbinger)que trabaja para importantes compañías internacionales como Lucent Technologies, LensCrafters, AT&T, Compaq o 3M. Claro, que puestos a ser escépticos, podemos meterlos a todos en el mismo saco.
De todas formas, donde se ponga Dilbert que se quite todo lo demás =>_<=

albatros dijo...

:) Está claro que el que tiunfa siempre es Dilbert. Será cuestión de leerle...

Anónimo dijo...

Lean a McLuhan y a callá. Las consultorías me dan vergüenza ajena.

Eva

albatros dijo...

McLuhan. Apunto. Pero no vamos a negar a los consultores su capacidad para sacarnos el dinero delante de nuestras narices, con el beneplácito de nuestros jefes. ¡Chapeau!

Redhan dijo...

El problema de La Caja (que he leido a trozos, pero no he sido capaz de leer al completo ni creo que lo haga), es que desde mi punto de vista todos los "ejemplos" para justificar las posturas del escritor son totalmente artificiales y encajonados (jeje... ;-) ), de modo se ve a una milla lejos que están escritos expresamente para llegar a la conclusión a la que se quiere llegar, a cualquier precio. Comprensible, claro, pero no por ello menos criticable.

El número de veces en las que me identifiqué con ellos son inferiores al 10%. Casi siempre pensaba que yo no haría ni de lejos lo que "casualmente" hacen los personajes de los ejemplos, ni llegaría a las mismas conclusiones. Los personajes son exageradamente negativos y tontos incluso ante las situaciones más evidentes.

En cambio, en Dilbert, incluso a sabiendas que el autor exagera un montón, al ser en clave de humor, me identifico con el 99.999% de los casos. Será que también me mola el tema dominatrix (pero desde la otra postura) :P