domingo, 18 de octubre de 2009

CINE: Ágora


Si queréis que os guste esta película, no esperéis nada de ella. Lo sé. Es difícil. Especialmente cuando Alejandro Amenabar ha demostrado dominar todos (o casi todos según algunos) los temas que ha tocado.

El problema con Ágora es la dificultad de no compararla. Y realmente, no creo que sea comparable con ninguna de esas grandes producciones Hollywoodienses. Por muchas razones: porque el bueno de Alejandro no se vende al romance típico, porque tampoco se vende al efecto especial porque sí, porque no regala ni vende violencia gratuita.

Y todo esto hace de Hypatia de Alejandría un personaje un poco plano y la historia ligeramente previsible. Pero por otro lado, los detalles son fantásticos. Se nota que Amenabar controla el lenguaje del cine. Y nos muestra, de manera diferente, lo de siempre: cómo alrededor del Ágora (el "lugar de asamblea", del griego) se inician todos los movimientos del ser humano por someter a sus semejantes. Igualmente, el director juega de manera constante con la doble visión de grandeza que nos autoatribuimos los humanos, y la de hormigas insignificantes cuando aleja la cámara. Este punto también me pareció interesante por la bidireccionalidad de la observación: de los Dioses a sus hormigas, y de Hypatia hacia el cielo, intentando entender el universo. Etcétea, etcétera, etcétera.

Conclusión: Los seres humanos fuimos, somos y seremos siempre iguales.

Nota: A (aunque creo que no mucha gente estará de acuerdo conmigo)

3 comentarios:

Anónimo dijo...

He aquí un buen ensayo sobre Hipatia que arroja mucha luz sobre esta figura histórica; y pone de paso en entredicho lo que nos cuenta Amenábar con sus 50 millones de 'razones'...:
Teclea en Google "Las mil muertes de Hipatia".

Don Luis dijo...

Todo esto me parece de muy mal gusto.
Yo sufro de Hipatia y estoy hasta la coronilla de aguantar la respiración y de beber vasos bocabajo.

albatros dijo...

:D No se lo tome a mal, Don Luis. Todo se arreglará.