lunes, 22 de enero de 2007

¿Qué más quieres?

El ser humano tiene comportamientos que le diferencian claramente de los animales. Hacemos cosas inteligentes (sí, posiblemente esta ha sido una afirmación demasiado optimista), pero por otro lado, también hacemos cosas realmente absurdas. Algo que solemos practicar muchos de nosotros y que no tiene un claro objetivo o sentido es: el coleccionismo.

Realmente la gente no disfruta haciendo colecciones. La gente ¡sufre! ¿Por qué? Pues porque, por definición, las colecciones tienen principio, pero no tienen final. Cuando consigues una cosa, estás feliz por un momento, pero inmediatamente estás deseando tener la siguiente pieza de la colección. Las colecciones nunca se acaban. Nunca. Bueno, las de cromos, y las de orinales del mundo, quizás si, pero pagando, ¡eh! Pero esas son pseudocolecciones, conste.

Entonces, la gracia de coleccionar ¿es no pagar? Al principio sí, pero llega un momento en que te tienes que saltar esta norma, y pasas a ser esclavo de tu propia colección. Pero no sólo tú, sino tu familia, tus amigos, etc. Y entonces, tomas consciencia de la existencia de más y más objetos y de que la velocidad que llevas ¡comprando! es mínima en comparación con la del crecimiento del número de objetos. ¡Qué frustración! A ver cómo le explicas al psiquiatra que estás deprimido por que tu vecino tiene más sellos que tú. ¡Qué vergüenza!

Pero, ¿qué es una colección, exactamente? Dice el diccionario que es un Conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor.

Pero entonces, si tengo dos cosas, ¿tengo una colección? Yo creo que eso es algo muy subjetivo y es importante ser consciente que las dos primeras piezas de una colección son las únicas fáciles de conseguir (si no, fijaros en todas las colecciones que nos ofrecen en los kioscos: "las dos primeras piezas por sólo ¡un euro!"). Claro, vas a una fiesta y se destapan botellas de cava de dos marcas. Por favor, las chapas, a la basura (correspondiente) inmediatamente, no las vea un coleccionista compulsivo y se sienta afortunado.

Volviendo a la definición, y a propósito de las chapas de cava, recuerdo: "reunidas por su especial interés o valor". Con todo el respeto, ¡eh! Claro que si lo pienso, sobres de azúcar, figuritas, mecheros, llaves, todo es lo mismo.

Lo importante es, una vez te has empezado a gastar dinero, comprar alguna caja especialmente diseñada para guardar la colección. Claro, si vienen tus amigos a casa, no vas a sacarles una bolsa y vas a volcar 200 chapas de cava sobre la mesa. Eso, ¡es chatarra! En cambio, si sacas unas bandejas donde tienes las chapas colocadas, te respetarán. Serás su ídolo. Incluso cuando vayan a una fiesta, si alguien abre una botella de cava, ellos dirán "tsss, dame la chapa, que tengo un amigo que las colecciona. Sí, sí, tiene muchas, mil o así. Y es mi amigo, ¡eh!".

Pero esto no acaba aquí, hay gente que va más allá. Tengo un amigo que es coleccionista de colecciones (llamémosle el meta-coleccionista). Eso ya es pasar a un nivel dos: "el coleccionista que ha superado el nivel del coleccionista". Pero eso es muy peligroso, y si estás cerca y te consideras su amigo tienes un objetivo principal: nunca debe haber dos cosas iguales al alcance de su vista. Y si ves que coge algo y se lo queda mirando con interés, tienes que hablar de ello con desprecio. A la que dices por equivocación "Ala!, ¿qué es eso?", él te responde con orgullo "es una cáscara de berberecho. Las colecciono". En fin, hay que ayudarles, recordadlo.

Evidentemente, como en todo, hay perversiones del concepto (y no me refiero a la colección que se mostraba en la gran película La escopeta nacional. ¡Magistral película y magistral colección!). Dejando de lado las armas (¡cómo es posible!), el caso más claro es el de aquellos que sufren el síndrome de Diógenes. Estas personas lo recogen todo. Sí, sí, un contenedor de basuras, para ellos es como el Corte Inglés en modo self service. Si es que todo se puede aprovechar. Hablando en serio, es un problema muy grave para ellos, sus familias y sus vecinos, por la cantidad de basura que pueden llegar a acumular en casa.

Pero bueno, después de todo esto, no puedo ocultar que yo colecciono un par de cosas o tres. De manera seria, sólo monedas, pero también tengo figuras de viajes, algunas películas, y poca cosa más. Pero lo que más me gusta coleccionar son sonrisas. Me quedo una tuya, ¿vale?

9 comentarios:

Anónimo dijo...

En este artículo se ve claramente la influencia ejercida por "Bola de Drac".

juanjo dijo...

Hola

el artículo sobre los coleccionistas compulsivos me ha desnudado,me ha hecho enrojecer y me ha mostrado la realidad más cruda.Soy un enfermo de las colecciones.

Todo empezó a los 6 años en la puerta del colegio cuando repartian álbumes y cromos.Yo era de esos niños que salia pitando hacia el barullo en busca del máximo número de sobres de cromos.

Hacia la misma edad empecé a coleccionar canicas,y otros objetos varios.Ya empezaba a despuntar como un futuro metacoleccionista.

Años más tarde mi obsesión por coleccioanr me llevo por otros derroteros:sellos,billetes,monedas,vitolas,cajas de cerillas,calendarios y un sin fin de múltiples agrupaciones de objetos comunes.

Era tal mi obsesión que me deplazaba a ferias especializadas,contactaba con otros iguales para el intercambio.

Hoy en dia son decenas las colecciones inacabadas que tengo en mi poder y el número puede incrementarse en cualquier momento.

Dado el grave problema que esta adicción ésta creando en muchos jóvenes y el desconocimiento social del peligro que puede provocar que aprovecho para hacer un llamamiento a todos los que tenemos éste problema para crear la asociación ayuda al coleccionista compulsivo (AACC).

Apadrina a un coleccionista,tu puedes ayudarle.

redhan dijo...

Apadrina a un coleccionista,tu puedes ayudarle.

Pero solo a uno! No acabes haciendo una colección de coleccionistas.

Anónimo dijo...

Por favor, que hacemos leyendo estas entradas de blogs... no somos más que unos coleccionistas de entradas de Blogs ... ;-)

Anónimo dijo...

En respuesta a Juanjo, te cambio una asociación por otra, ... jeje ... de todo se puede hacer colecciones ;-)

Anónimo dijo...

Lo de coleccionar sonrisas, es un poco cursi ¿no?. Ademas son muy efimeras, lo que contradice el propio espiritu del coleccionismo.

albatros dijo...

Una sonrisa puede ser efímera, pero es mucho mejor que cualquier bien físico, no? ;)

procsilas dijo...

molt ben dit, jo sempre he reclamat una col·lecció amb els primers números de totes les col·leccions que es poden fer, seria genial!!!

salutacions

albatros dijo...

Tens tota la raó: Seria genial i molt econòmic! ;)